"Los médicos ya nos avisaron: él no volverá a caminar nunca más. Ahora está en reposo absoluto; no se puede mover para nada, y la lesión en la médula es irreversible. La única esperanza para que pueda estar sentado en una silla de ruedas es que reciba una prótesis. Ya iniciamos el trámite, pero no sabemos cuánto puede durar". Quien habla es Clara Olea, hermana de José Olea, una de las víctimas de la tragedia del río Lules. El hombre de 35 años fue uno de los cosecheros de limón que iba en el colectivo desbarrancado el miércoles. Debido al siniestro, falleció una mujer que gestaba un embarazo de seis meses. "Esto que pasó es terrible", comentó Clara.

José Olea está internado en el Padilla. Él iba en el Mercedes Benz que cayó al río Lules junto a sus dos hermanos, Antonio y Darío. Estos ya fueron dados de alta, pero aguardan consternados cualquier novedad que puedan darles los médicos. "Hoy (por ayer) le harán una tomografía. El jueves quizás lo operen, pero para ello necesitamos la prótesis", rogó Clara Olea.

La tragedia del río Lules generó polémica por la situación en la que se encontraba el colectivo que trasladaba a los cosecheros. Según la Dirección de Transporte, el rodado no estaba en regla. Pero desde Uatre y 62 Organizaciones Justicialistas afirman que las autoridades incumplen con los controles viales.